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Si no eres lector asiduo de comics, esta noticia te habrá impactado (o lo considerarás una chorrada como cualquier otro) pero este tipo de anuncios no son nuevos entre los superhéroes. Recientemente se ha empezado a publicar en EEUU la nueva colección de Batwoman, en dónde la protagonista ahora es lesbiana (así, sin más, resucito y me cambio de acera). Creo que a nadie se le escapa el objetivo comercial de todo esto. Quieren vender la película antes de estrenarla. Salir del armario es sólo un recurso más para vender cómics (a la altura de la muerte de alguien, la boda o la conversión de un personaje bueno en malvado). Muy raramente se ha explorado lo que eso representa más allá del anuncio. Principalmente, por el Comic Code, es decir la censura americana. Éste código surgió a raíz del libro "La seducción del inocente" de un psicólogo y demagogo que no merece que le haga publicidad gratuita aquí. Este sujeto afirmaba, entre otras cosas, que Batman no sólo era homosexual sino que era un pederasta que se dedicaba a violar a Robin en la mansión con el mayordomo de cómplice. La horrorizada sociedad estadounidense presionó para que se impusieran restricciones a los temas tratados en los cómics. Sin embargo, ha habido algunos intentos notables de "esquivar" el Comics Code. A partir de aquí, hablaré de Marvel que es lo que conozco (quizás algún lector nos pueda iluminar sobre la situación en otras compañias). A principios de los 80, el guionista y dibujante John Byrne había sido designado para encargarse de una nueva colección de superhéroes canadiense llamada Alpha Flight. Al hombre se le había metido entre ceja y ceja tener a un homosexual en el grupo (por ninguna razón en particular, sólo que quería tener uno). Así que eligió a Estrella del Norte, un chico que compartía poderes con su hermana melliza Aurora. Byrne dió algunas pistas sobre la orientación sexual del chico sin ser demasiado explicito por el asunto del Comics Code. Bill Matlo, sucesor de Byrne, fue más allá y lo infectó con una "misteriosa" enfermedad que pretendía ser SIDA (por aquel entonces se creía que el SIDA era una enfermedad homosexual). Pero la censura actuó, y la enfermedad acabó resultando ser una nostalgia "mágica" de su tierra canadiense. No fue hasta 1992 que el chico pudo salir del armario, y decir abiertamente, a lo grande, en una página-viñeta, "Soy gay". El cómic, además, apuntaba la ruptura con su hermana, que no aceptaba su homosexualidad. Ese número en concreto cuadruplicó el número de ventas que normalmente registraba la serie y, ni qué decir tiene, estuvo rodeado de polémica y, de nuevo, salió a la luz lo de que los cómics pervertían a los críos. Lo cierto es que, desde entonces, Estrella del Norte se ha convertido en un abanderado gay y la gran mayoría de lectores americanos lo ven como un icono; a pesar de que, salvo en contadas ocasiones, no se ha vuelto a trata el tema de la homosexualidad del chico. Ni siquiera cuando se reconcilió con su hermana ("¿Por qué nos peleamos? -No sé, cualquier tontería"). En el otro extremo del escenario, alejada de los focos, está la que, a mi parecer es la historia más lograda de los cómics de superhéroes: la historia de Mística y Destino. A Mística quizás la conozcas, sale en las 3 peliculas de X-Men. Es una mutante (nació con poderes) que puede adoptar cualquier aspecto que desee (su forma original es una mujer, sin embargo). Además, es una terrorista que utiliza sus poderes para manipular a la gente según sus intereses. Destino también es mutante. Sus poderes le permiten ver el futuro. Sin embargo, igual que la legendaria Cassandra no puede hacer nada por impedirlo. Chris Claremont, uno de los mejores autores que jamás haya tenido el mundo del cómic, ideó su relación desde el principio, pero de una forma tan "descaradamente" sutil que el Comic Code no pudo meter zarpa. Era una relación manifiesta para cualquier lector medianamente avispado. Pero del cómic nunca se pudo extraer ninguna palabra, ninguna acción que, por sí sóla, dijera explicitamente de lo que se trataba aquello. Era más una sensación, una emoción. Claremont no necesitaba escribir "Soy lesbiana". Claremont no necesitaba vender cómics. Claremont quería escribir historias. Historias humanas sobre sentimientos. Claremont era (es) el más grande. La pareja llegó a adoptar a una hija, Pícara (tambíen la conocerás de las películas). En un primer borrador, ésta iba a ser, incluso, la hija biológica de ambas (con Mística de padre gracias a su mutación); pero eso hubiera sido tentar mucho al Comics Code. Aun así, el amor que sienten por la chica es casi maternal. La mejor escena sin duda fue la muerte de Destino, donde podemos sentir el desgarro emocional de Mística mientras sostiene el cuerpo inerte de su pareja (en un cómic donde Claremont llegó a atreverse a incluir la palabra "leman" un arcaísmo para "amante"). Revisiones posteriores han querido insinuar que Mística podía ser, en realidad, un hombre que usa la apariencia de mujer como tapadera (lo que son las cosas, admiten el travestismo antes que la homosexualidad). Pero lo importante es lo que Claremont tenía en la cabeza cuando escribió la historia: una magnifica relación entre dos mujeres. También me parece interesante la historia de Fuego Solar en la colección Exiles. Aunque aquí no queda claro si el desprecio que sufre la chica por parte de sus padres es por ser mutante o por su orientación sexual. Salvo esas contadas excepciones, el resto es puro marketing. Podéis ver una lista de superhéroes homosexuales en ésta página Ya para terminar, un toque de atanción. Me parece sorprendente que Marvel, que nos lleva años vendiendo comics sobre la marginación (con notable acierto, en ocasiones) de unos seres imaginarios llamados "mutantes"; no sea capaz de explorar la marginación social de la homosexualidad. |